Día de las Iglesias Evangélicas
En el pleno del Congreso, en circunstancias que se debatía la aprobación del uso del cannabis
para fines medicinales, aprovechando el cuarto intermedio se aprobó por
mayoría, de la bancada Fuerza Popular, el establecimiento del 31 de Octubre
como día de las Iglesias Evangélicas, esta propuesta legislativa tuvo rebote en
los medios de comunicación, planteándose si era realmente necesario el
establecimiento de un día para celebrar a las Iglesias Evangélicas.
Siendo justos, esta ley nos demuestra y pone en
evidencia la diversidad religiosa con la que cuenta el país, nuestro Estado, a
pesar de lo que muchos quieren señalar, no es un estado laico, ya que nuestra
Constitución señala a la Iglesia Católica como referente entre otros de la
moral, así como se le reivindica por el aporte a la cultura y formación de
nuestra nación.
En ese sentido evidenciar la existencia de las
Iglesias Evangélicas y que estas a su vez, obtengan un día en la que puedan
celebrar, equipara el trato que estas iglesias buscan en relación a su simil Católica,
además hay que tener en cuenta que se ha tomado la fecha del 31 de Octubre para
su celebración, debido a que fue el 31 de Octubre del año 1517 cuando el padre
Martin Lutero colocó en el frontis de la Iglesia Wittenberg sus famosas 95
Tesis, en las cuales entre otros desacreditaba la doctrina papal de las
indulgencias, lo que conllevó a un debate teleológico conllevando así a la
conocida Reforma Protestante, es desde esta fecha en que hubo un cisma en la
Iglesia Católica y comenzaron paulatinamente a formarse las ahora conocidas
como Iglesias Evangélicas.
Es en ese sentido que desde la última mitad del
siglo pasado, se observa un crecimiento de estas Iglesias Evangélicas en el
país, así como el aumento de los seguidores de estos cultos, evidenciándose el
mayor flujo en la última década, en la que las Iglesias Evangélicas han tenido
incidencia muchas veces en la Agenda Pública, lugar que antes se les estaba
relegado.
Finalmente, celebro la declaración de esta ley toda
vez, que al aceptar la diversidad culturar, sexual, religiosa, y demás
existente en el país, podremos hacer de nuestra nación una de la que estemos
orgullosos.
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